Creado en 2026
Entre dos fuegos
Crecí entre dos mundos y dos formas de entender el fuego.
Mi madre, andaluza hasta los huesos, me enseñó que cocinar es recordar. Sus guisos olían a los de mi abuela, y los de mi abuela, a los de la suya. Sencillo, honesto, con sabor a tierra y a tiempo bien invertido.
Mi padre, californiano y con más curiosidad que vergüenza, me descubrió otra religión: la de encender carbón un domingo por la mañana y no apagarlo hasta la noche. En California crecen así — con la barbacoa como excusa para reunir a todo el mundo, mezclar culturas y cocinar sin complejos lo que haga falta: costillas, tacos, pollo marinado en algo que no sabes exactamente qué es pero repites dos veces.
Yo me quedé con las dos escuelas.
Aquí encontrarás recetas forjadas entre esas dos tradiciones — con el fuego como hilo conductor. Brasa, humo, brasas lentas y calor directo. Técnicas de aquí y de allá, productos de temporada y algún que otro truco aprendido a golpe de ensayo, error y demasiadas servilletas manchadas.
Bienvenido a la mesa. O mejor dicho: a la brasa.
Agradecimientos. A mi padre, que me enseñó que no todo en la vida es pescaíto frito, y a mi madre, que me enseñó que no todo en esta vida son hot dogs, hamburguesas y barbacoas.
— Álvaro Langford
